lunes, 10 de marzo de 2025

 



EL SUSURRO DEL RÍO

 Kylian, un niño de diez años, vivía en un pequeño pueblo de Tumaco rodeado de piedras y un río caudaloso. Desde que su madre falleció, pasaba las tardes solo, sentado en la orilla, lanzando piedras al agua. Su padre trabajaba todo el día en el campo, y aunque le prometía que jugarían juntos algún día, ese momento nunca llegaba. Una tarde, mientras dibujaba figuras en la arena, escuchó un susurro en el río. Al principio creyó que era el viento, pero la voz lo llamaba por su nombre. "kylian... ven a jugar", susurraba una voz suave y cristalina.

Intrigado y sin miedo, kylian comenzó a hablar con el río. Cada tarde le contaba historias, y el agua respondía con susurros y pequeñas olas juguetonas. Creía que el río era su amigo, un espíritu que lo entendía mejor que nadie. Con el tiempo, su padre notó su comportamiento extraño. "Los ríos no hablan, hijo, solo es tu imaginación", le decía con preocupación. Pero kylian estaba seguro de que el río le hablaba y que había algo en sus profundidades que quería conocer. Una noche de tormenta, escuchó el susurro más fuerte que nunca: "Ven, kylian... aquí nunca estarás solo". Sin pensarlo, corrió bajo la lluvia hasta la orilla.

 

Al llegar, el río rugía con fuerza, como si estuviera vivo. kylian sintió miedo por primera vez, pero cuando miró las aguas, vio el reflejo de su madre sonriéndole. Dio un paso adelante, pero en ese momento, su padre lo tomó del brazo y lo alejó del borde. "No es real, hijo", le dijo con lágrimas en los ojos. kylian, confundido, miró el río una última vez y la imagen desapareció. Desde entonces, dejó de escuchar los susurros, pero en su corazón entendió que el río no era su enemigo, sino el eco de su tristeza. Aprendió que los recuerdos no desaparecen, pero que debía que seguir adelante, y con el tiempo, encontró en su padre el consuelo que tanto buscaba.

 

"El cuento se ha ido, pero su eco sigue en el viento

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